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Actualizado el 12 May, 2024 | Publicado el 12 Mar, 2016

¿Por qué duele tanto el desamor?

Por qué duele tanto el desamor … El amor, como tantas experiencias que vivimos, tiene un impacto fuerte sobre nuestras vidas. Cuando el amor es recíproco nos sentimos las personas más felices sobre la capa de la tierra. Pero cuando nos abandonan el desamor nos hace sentir mal, muy mal.  En este post te contaré lo que sucede en nuestro cerebro cuando hay una ruptura y entenderás mucho mejor todo lo que te sucede. 

La separación es todo lo que se necesita para conocer el infierno

Emily Dickinson

¿Por qué es tan dolorosa una ruptura sentimental?

Para responder a la pregunta ¿por qué duele tanto el desamor? te voy a presentar a Helen Fisher. Ella es antropóloga y profesora y ha dedicado su vida a explicar el sentimiento amoroso a través de estudios científicos.

Los resultados que ha ido obteniendo los ha traducido a un lenguaje más asequible que podemos descifrar en los diferentes libros que ha publicado.

En sus estudios ha utilizado la resonancia magnética funcional para ver qué sucede dentro del cerebro de tres tipos de personas:

  • las que reconocen estar enamoradas
  • aquellas que acaban de sufrir una ruptura amorosa
  • quienes después de más de 10 años de relación, confiesan que siguen enamoradas.

 

¿Cómo es un cerebro enamorado?

cerebro enamoradoEl amor romántico no es un invento occidental como afirman algunos, de hecho los antropólogos han encontrado evidencia de amor romántico en 170 sociedades. Esto ya nos da pistas de que el enamoramiento es algo para lo que nuestro cerebro parece genética y biológicamente preparado.

Pero el amor no siempre es una experiencia feliz, a veces amamos profundamente a alguien que nos rechaza o justo al revés, rechazamos a alguien que sí nos ama.

Para entender mejor por qué duele tanto el desamor y qué pasa en el cerebro cuando te dejan, te voy a contar primero cómo es un cerebro enamorado.

Quizás has oído hablar alguna vez de los neurotransmisores. Son sustancias químicas que se encuentran dentro de nuestro cerebro y que sirven para que nuestras neuronas puedan comunicarse unas con otras. Son responsables de nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Cada neurotransmisor se relaciona con unas funciones distintas y se encuentra en más cantidad en alguna región distinta del cerebro.

Hay tres grandes cambios que se producen en tu cerebro que están detrás de cómo te sientes en este momento.

Los 3 principales cambios en tu cerebro tras la ruptura

1. La dopamina y el amor

Uno de estos neurotransmisores es la dopamina. La dopamina tiene un efecto estimulante del cerebro y la encontramos sobre todo en el sistema de gratificación o sea del placer, en las partes más primitivas de tu cerebro. Este «departamento» se encarga de regular nuestros deseos y nuestras motivaciones, de decidir dónde ponemos el foco de nuestra atención y de activar el mecanismo de búsqueda de todo aquello que creemos que necesitamos para poder estar bien.

De hecho el amor romántico hace que este sistema de gratificación trabaje al 100% y te hace sentir como seguramente ya habrás experimentado alguna vez. Totalmente invadido por un sentimiento muy intenso de amor, por una obsesión que hace que solo puedas pensar en la persona de la que te has enamorado, con todos tus deseos enfocados hacia una única persona… ¿Te suena verdad?

Lo que sucede cuando eres rechazado es que la obsesión empeora en lugar de detenerse. Lo que más desearías es dejar de amar a esta persona que no te quiere pero tu cerebro se obstina en poner en marcha las mismas zonas del cerebro que se activan cuando el enamoramiento está presente y el amor y el dolor son muy, muy intensos. Y es entonces cuando aparecen los típicos pensamientos negativos de amor platónico o desamor en los que nos lamentamos por no ser correspondidos.

obsesionesDe hecho es lo mismo que sucede cuando no consigues algo que deseas mucho en cualquier otro ámbito de tu vida. Se activa esta parte del cerebro que regula las ansias, los deseos, las motivaciones y el foco en el que ponemos la atención y no te deja olvidar lo que deseas.

2. El núcleo de las preguntas difíciles

Hay otra parte del cerebro que también se activa, el núcleo accumbens, que lo que hace es intentar hacer un balance de pérdidas y ganancias.

  • ¿Dónde estuvo el error?
  • ¿Por qué no funcionó?
  • ¿Qué gano con esta separación?
  • ¿Qué pierdo con esta ruptura?

Es la misma parte del cerebro que se activa cuando vas a arriesgarte en algún asunto que te puede traer grandes ganancias o grandes pérdidas. Y no me refiero solo a temas económicos sino a decisiones como mudarte o no a otra ciudad, aceptar que tu suegra venga a vivir contigo, enviar a tu hijo un mes fuera para que aprenda inglés… Situaciones en las que ganas y pierdes a la vez y en las que tomar una decisión no siempre es fácil.

3. El área del apego: el vínculo permanece

La tercera parte del cerebro que se pone en marcha es la que asociamos con el apego profundo hacia otra persona y  está detrás de los arrebatos que causa el desamor. Al mismo tiempo que estás impregnadx por los sentimientos que causa el amor romántico, sientes un profundo vínculo hacia esa persona especial.

Tu circuito de recompensas, la parte del cerebro relacionada con el placer,  te hace sentir una energía intensa, un enfoque intenso, una motivación intensa y una motivación y voluntad capaces de hacerte arriesgar lo que haga falta para conseguir lo que tú quieres. ¿ Por qué duele tanto el desamor? Porque si no eres capaz de poner freno a este impulso puedes llegar a hacer muchas cosas de las que más adelante, con la cabeza más fría, te vas a arrepentir.

¿Qué tipo de cosas?

no-puedes-dejar-de-pensar

  • Enviar ese mensaje desesperado a las 4 de la madrugada
  • Llamar 20 veces en un día a pesar de que no te responda
  • Romper o borrar todas vuestras fotos y vídeos
  • Bloquearlx en todas la redes sociales
  • Viajar al fin del mundo para buscarlx…

La intensidad puede ser tan descontrolada, que es la misma que se encuentra detrás de los crímenes pasionales.

Conclusión: El amor romántico es adictivo

Helen nos explica que el amor romántico es un impulso, un impulso que básicamente nos lleva al apareamiento con la pareja deseada. No se trata de buscar sexo de forma desenfrenada sino que el cerebro enamorado lo que consigue es que centremos toda nuestra atención y esfuerzo en una única persona, la persona deseada y elegida para la procreación.

El enamoramiento comparte muchas características con la adicción a las drogas o con cualquier otro tipo de adicción: te concentras obsesivamente en una persona, suplicas y te rebajas tanto como haga falta, distorsionas la realidad, harías cualquier cosas para conseguirla. Comparte también otros dos fenómenos que son propios de la dependencia:

El síndrome de abstinencia

Por un lado la ruptura hace que aparezca el síndrome de abstinencia que te lleva a recaer una y otra vez en el proceso de abandonar una relación. Te propones no volver a llamar y llamas, no volver a verlx y lo haces, no tener más relaciones sexuales y las tienes…

La tolerancia

Por otro lado la tolerancia. Esto significa que cuánto más ves a la persona deseada, en lugar de sentir que tu deseo se calma, sucede todo lo contrario: tienes todavía más ganas tienes de seguirla viendo.

¿Qué puedes hacer para sentirte mejor?

Estoy segura de que esta es la pregunta que más te preocupa en este momento. Estas viviendo uno de los momentos más difíciles de tu vida. La sensación es que el dolor que sientes es fuerte, muy fuerte. Y la intensidad del dolor te puede nublar hasta el punto de pensar que nunca lo superarás, o que te va a llevar muchísimo tiempo sentirte bien otra vez.

Sin embargo hay esperanza. Las conclusiones de los estudios de los que te he hablado, nos demuestran 2 hechos fundamentales:

– Por un lado que el enamoramiento no dura para siempre

– En segundo lugar que  lo que funciona para superar una ruptura es lo mismo que funciona para superar cualquier adicción.

Así que, ¿qué puedes hacer desde ahora mismo para sentirte bien?

5 pistas prácticas

  • Date permiso para vivir el duelo. Has perdido una relación que era importante para ti. Es normal que estés triste, que sientas angustia, que tengas menos apetito, que te cueste animarte… Recuperarte te va a llevar un tiempo, acepta estas emociones y sentimientos como una parte del proceso que estás viviendo.
  • Si la ruptura es definitiva, apártate lo más que puedas de la persona amada. Evita las llamadas, los encuentros, los lugares comunes… Te va a facilitar que puedas empezar a aceptar que esta persona ya no forma parte de tu vida.
  • Es habitual que te apetezca la soledad, recogerte, llorar, lamerte las heridas… Pero reserva tiempo para dejarte cuidar, abrazar y consolar por las personas a las que sí les importas. Busca su compañía, desahógate y deja que te apoyen.
  • Busca formas de distraerte para poder descansar de los pensamientos obsesivos y repetitivos. El deporte y la actividad física son grandes aliados en este momento. Sal a caminar, a correr, baila, juega… No solo ocuparás tu mente sino que te resultará más fácil descansar.
  • Una forma genial de suavizar el malestar es utilizar las meditaciones guiadas para calmar tu mente, para poder dejar de pensar en la persona de la que te acabas de separar, para aliviar ese dolor tan punzante. Es por esto que he preparado para mis suscriptores una meditación guiada gratuita que lleva por título Sana tu corazón. Es una meditación de unos 10 minutos, con todas las instrucciones que necesitas para empezar a practicarla ahora mismo. Sigue leyendo hasta el final del artículo y encontrarás la forma de acceder ¿te animas?

Recuerda que el malestar por la separación no durará para siempre

Si te resulta difícil poner en marcha cambios como los que te propongo en este artículo, déjate ayudar. Haz clic aquí para contactar con nosotros.

por Patricia Maguet Levy

por Patricia Maguet Levy

Licenciada en Psicología por la Facultad de Psicología de la Universidad Autònoma de Barcelona. Especializada en Psicología Clínica reconocida por el Ministerio de Educación. Además, Realicé un master en terapia familiar, enfocándome en los últimos años en la terapia de parejas.

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